Las emisiones de sexcasting que realizaron numerosas jóvenes, algunas de ellas menores de edad, para una supuesta agencia de modelos, sirvieron de elemento de chantaje a un sextorsionador, que fue detenido en Enero de 2012 por la Guardia Civil española.
Los padres de una chica estadounidense de 14 años encontraron fotos de ella desnuda en su ordenador. La chica admitió haberlas mandado a un hombre de 37 años que había conocido en Internet. La chica estaba enamorada de él, que vivía en otro Estado y que nunca se encontró en persona con la chica. Este adulto se estaba comunicando con numerosas adolescentes: la policía pudo indentificar a 8 ó 9 de ellas, con edades entre los 12 y los 16, que la habían enviado imágenes sexuales. Al parecer tomaba como objetivo chicas con problemas de imagen (muchas tenían sobrepeso y problemas de piel) y las hacía sentir bien, según la policía. El adulto, que tenía también cientos de fotos y vídeos de pornografía infantil en su ordenador, fue condenado a 10 años de prisión.
Otra chica de 14 años de los EE. UU. mantuvo una relación con su tiastro de 38 que vivía en otro Estado. Se comunicaron por medio de Internet durante un mes; después él introdujo temas sexuales en sus conversaciones y le envió fotos sexuales suyas. La chica le envió todo tipo de imágenes, incluso sexuales. Tras 6 meses, el adulto visitó a la chica y la llevó a su casa. Mientras estuvieron juntos, se tomaron cientos de fotografías sexualmente explícitas. La madre lo denunció a la policía y fue condenado a 10 años de cárcel.
Una chica de 16 años usaba Internet para enviar fotos suyas sexualmente explícitas a numerosos hombres en busca de sexo. Para ello utilizaba un ordenador robado porque sus padres le había quitado el de ella. La policía hablo con dos de los hombres implicados pero no los llegó a acusar de nada porque la chica les había dicho que tenía 18 años y físicamente era muy madura.
Una chica estadounidense de 13 años envió una foto suya en topless a su novio de 14. Cuando rompieron, el chico envió la foto a numerosos adolescentes por medio de su teléfono móvil y muchos de los destinatarios la reenviaron a otros. La policía lo descubrió gracias a que uno de los destinatarios se lo dijo a sus padres; para entonces más de 200 estudiantes la había recibido ya. La policía requisó más de 150 celulares entre ellos. Finalmene ni la policía ni el fiscal quisieron poner cargos contra ninguno de los implicados, por ser tan numerosos y no desear "marcarlos de por vida" por un incidente relativamente menor.
Los padres de una chica de 16 años contactaron con la policía porque un chico estaba extorsionando a su hija. La chica dijo haber publicado accidentalmente una foto suya desnuda en una red social. Cuando se dio cuenta la borró, pero un chico de su escuela ya se la había descargado. Él la amenazaba con distribuirla si no le enviaba más fotos desnuda. Cuando la chica se negó, él la envió a un centenar de personas. El chico, que era un estudiante sobresaliente, fue acusado y condenado, aunque quedó en libertad provisional.
Dos chicas de EE.UU. de 15 y 16 años que había sido amigas y compañeras de clase, se había enfadado. La más joven creó una identidad falsa de un chico que fingía estar interesado en la otra chica. El falso admirador le pidió a la víctima una foto desnuda, a lo que cual ella accedió. La otra chica la distribuyó entre sus amigos y acabó llegando a casi cien personas. La víctima y su madre acudieron a la dirección del colegio, donde acabaron descubriendo el origen de la foto. La chica de 15 años fue detenida y acusada por distribuir pornografía infantil.
Una chica de 13 años tomó fotos sexuales de sus tres hermanas menores (de 5, 6 y 8 años) y las sometió a tocamientos sexuales. La policía averiguó que ella misma había sido sufrido abusos por parte de su padrastro.
En una fiesta donde se consumió gran cantidad de alcohol, tres chicos que estaban en la parte donde cubría menos de una piscina se bajaron sus bañadores y mantuvieron una "lucha de espadas". Una chica de 17 años lo grabó y envió el vídeo por su móvil a otras seis personas, sin que los chicos lo supieran. La chica fue acusada ante un tribunal de menores.
En los EE. UU. un chico de 16 años al que le hacían bullying en el colegio y se metían con él acerca de su anatomía masculina, tomó una foto de su pene y se la envió a una compañera de clase. La chica a su vez pero sin permiso, se la envió a otras cuatro chicas. El incidente salió a la luz cuando un profesor le confiscó el celular y descubrió que estaba usando la foto como salvapantallas. La policía investigó el caso y borró las fotos aunque no acusó a ningún implicado.
Un chico de 14 años y una chica de 12 que fueron novios durante un par de semanas se enviaron fotos y vídeos sexuales incluyendo masturbaciones. La madre de la chica encontro las fotos del chico en el móvil de su hija y acudió a la dirección del colegio para pedir que se castigara al chico con todo el peso de la Ley. Cuando descubrió que también su hija había mandado imágenes, quiso que también se la castigase. Ambos fueron juzgados por un tribunal de menores y condenados a 20 horas de servicio comunitario.
En los EE. UU. los padres de un chico de 16 años acudieron a la policía al descubrir que su hijo de 16 años había recibido un vídeo de otro chico de 17 —con el que tenía una relación— masturbándose. Los padres estaban molestos porque su hijo fuese gay.
Un padre estadounidense contactó con la dirección del colegio de su hija de 13 años porque un amigo suyo de 14 le había mandado una foto de su pene durante una sesión nocturna de mensajes. El chico alegó que la había mandado por hacerse el gracioso y la chica no estaba especialmente molesta. La policía habló con ellos pero no tomó ninguna medida.
A una chica estadounidense de 15 años poco popular en el instituto, le gustaba un compañero. Le envió vídeos suyos haciendo un striptease y jugando con sus pechos. Él lo contó en el instituto aunque no hubo pruebas de que mostrase los vídeos a otras personas o de que lo publicase. No obstante, la chica fue humillada y sufrió ciberbullying como consecuencia de la revelación. La policía habló con ambos adolescentes y con sus padres pero no hubo detenciones.
Una chica de 17 años publicó fotos suyas desnuda en una red social de Internet. Los responsables del web identificaron las imágenes como posible pornografía infantil, las eliminaron y comunicaron el incidente al Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, quien lo pasó a la policía local. La policía habló con la chica pero no fue acusada.
Un niño de 10 años envió una foto de su pene a una compañera de clase de 11 para asquearla. La chica se la mostró a su madre, quien acudió a la policía. El chaval se puso a llorar cuando le interrogaron; según la policía no entendía la gravedad de lo que había hecho. Dejaron el tema en manos de los padres del chico.
... Una niña de 11 años se tomó fotos de sus pechos con el teléfono celular. Cuando sus abuelos descubrieron las imágenes no pensaron que fuera su nieta así que llevaron el teléfono a la policía. La chica, cuando la interrogaron, admitió haberse sacado la foto pero dijo que no se la había enviado a nadie.
Una universitaria brasileña descubrió en 2007 que toda la facultad sabía de unas fotos suyas que había sacado un ex novio y que habían acabado siendo publicadas en dos webs porno. Algunas eran montajes pero otras eran reales. Había también comentarios difamatarios asociados a ellas. En 2008 el asunto la persiguió hasta su trabajo: un compañero le preguntó un día "He recibido unas fotos: ¿eres realmente tú?". No la despidieron pero sí que la cambiaron de labores y perdió oportunidades en su carrera laboral. Comenzó a sufrir agorafobia y acudió a una psicóloga. Tras un largo proceso judicial consiguió que las fotos desapareciesen de esos webs porno, aunque los responsables de publicarlas no aparecieron. La chica es consciente de que cualquier día otra persona de su círculo podrá volverlas a encontrar y que la van a perseguir el resto de su vida.
Una chica mexicana llamada Miriam tenía 14 años cuando le sugirieron grabarse desnuda con su celular y enviarle el video al muchacho que más le gustaba para llamar su atención. No le gustaba la idea pero, presionada por una amiga que la retaba, finalmente accedió. El adolescente destinatario del vídeo lo compartió con dos amigos a condición de que prometiesen que no se lo contarían a nadie y que borrarían el archivo. Pero la promesa no fue cumplida: antes de eliminar el video, uno de los amigos se aseguró de reenviarlo a su correo electrónico. El escándalo salió a la luz 10 meses después, cuando Miriam y su familia se enteraron de que las imágenes circulaban en Internet y de que todos en su escuela lo sabían.
A comienzos de 2011 un padre denunció ante la policía mexicana que en Youtube se podía encontrar un vídeo de su hija de 15 años manteniendo relaciones sexuales.
En mayo de 2011 dos adolescentes de Florida, de 15 años, fueron detenidos con cargos por pornografía infantil a raíz de los reenvíos y las amenazas producidas a partir de una autofoto de ella en ropa interior y agarrándose un pecho.
En mayo de 2011 un profesor fue detenido en los EEUU por enviar mensajes de sexting a una ex-alumna de 11 años. Lo llevaba haciendo al parecer desde que la niña tenía 9.
En noviembre de 2010 se abrieron diligencias en Murcia por un caso en el que la grabación de unas relaciones sexuales entre dos menores que fue circulando de móvil a móvil entre otros adolescentes.
Un adolescente murciano obtenía fotos y vídeos de sexting de menores en las redes sociales mediante identidades e imágenes falsas, y en ocasiones llegaba a sextorsionar a sus víctimas.
Dos adolescentes navarros fueron detenidos por robar la cuenta de un usuario de red social, publicar fotos de sexting de la víctima y realizar sextorsión.
Dos alumnas estadounidenses demandaron a los responsables de su distrito escolar por el castigo que les impusieron después de descubrir las fotos eróticas que habían publicado en MySpace durante sus vacaciones estivales.
En Julio de 2010 dos adolescentes brasileños trasmitieron una sesión de sexting por webcam (sexcasting) de varias horas ante miles de espectadores, muchos de los cuales compartieron la grabación y capturas del show.
Una joven estadounidense de 17 años, en estado de embriaguez, grabó con su teléfono móvil una relación zoofílica de otra adolescente borracha, de 16, durante una fiesta. Posteriormente mostró el vídeo a otras personas, algunas de las cuales, un tiempo después, lo denunciaron al director del instituto, quien acudió a la policía. La adolescente fue condenada a 2 meses de cárcel.
Un hombre de 39 años fue detenido en EE.UU. en Junio de 2009 tras descubrir el padre de una menor de 16 años que llevaban 4 meses de relación, en la cual eran frecuentes los contactos eróticos por medio de SMS. La chica reconoció que también habían intercambiado por ese medio fotografías en las que ambos aparecían desnudos.
Una mujer estadounidense de 40 años fue acusada en Junio de 2009 de usar su teléfono móvil para enviar fotos de sí misma desnuda y mensajes inapropiados a un chico de 16.
Un adolescente de Florida había recibido fotos de su novia desnuda en su teléfono móvil cuando él tenía 18 años y ella 16. No hubiera trascendido de no ser porque, tras una pelea, Phillip, reenvió la foto a decenas de amigos y familiares de la chica. El caso ha terminado en una condena por difusión de pornografía infantil. Phillip estará durante 5 años en libertad vigilada y su nombre ha sido añadido al registro de delincuentes sexuales, donde permanecerá hasta que tenga 43 años. Además ha sido expulsado de la universidad, es incapaz de encontrar trabajo y asiste a clases de reeducación para delincuentes sexuales.
En 2007, 32 adolescentes de Victoria (Australia) fueron denunciados a causa de actividades de sexting.
En diciembre de 2008 un vecino de San Lorenzo de El Escorial, de 64 años, por enviar, a través del móvil, mensajes sexuales y exhibicionistas a quince menores de 7 comunidades autónomas. Fue acusado de un delito de corrupción de menores y posesión de pornografía infantil.
En enero de 2009 se imputaron cargos de pornografía infantil a seis adolescentes en Greensburg (Pennsylvania, EEUU) después de que tres chicas hubieran pasado fotos sexuales a tres compañeros masculinos de clase.
En febrero de 2009 un educador de 23 años de Cardiff (Gales) fue condenado a 12 meses de prisión por envíar mensajes de texto requiriendo sexo a varios adolescentes a los que daba clase, llegando incluso a concertar citas con ellos.



